Presidente

D. Juan Rafael Benitez Yébenes

 

Miembro de la Carrera Judicial con categoría de Magistrado.

  • Doctor en Derecho cum laude por la Universidad de Córdoba.
  • Profesor asociado de Derecho Procesal de la Universidad de Granada.
  • Destinado actualmente en la Audiencia Provincial de Málaga, Sección 7ª (civil y penal) con sede en Melilla (España).
  • Juez de Vigilancia Penitenciaria de Melilla, en régimen de compatibilidad (art. 94.5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), con su actual destino.

En octubre de 1.994, con ocasión de mi llegada a Melilla como Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº Dos, me hice cargo de la función de Juez de Vigilancia Penitenciaria de esta Ciudad; cargo que continué desempeñando en mi posterior destino como Magistrado-Juez del Juzgado de lo Penal nº Dos, y que sigo compatibilizando al ser trasladado como Magistrado de la Audiencia Provincial, en junio de 2.002.

Como aficionado a la Historia, estudioso del Derecho, y gracias a mi profesión, he descubierto la enorme importancia de Melilla en el penitenciarismo español.

Desde la fundación española de la Ciudad, Melilla ha venido marcada a lo largo de su historia por la presencia de lo penitenciario. Desde un principio ya se contempló la previsión de que a esta Ciudad vinieran presos para cumplir sus condenas, tal y como se recoge en el Asiento de Alcalá de Henares, firmado en 1.498 entre la Corona y la Casa Ducal de Medina Sidonia, para la “Guardia e proveimiento de Melilla”.

En este sentido incide la Real Cédula de 16 de abril de 1.663, por la que se concedía la libertad a todos los presos que hubiesen cumplido “bien” durante dos años, agregados al servicio de las armas o a las obras de Melilla. Y así, a lo largo de los siglos, según los momentos históricos de cada época, podemos encontrar numerosas disposiciones normativas –cuya cita estimamos que ahora no procede– relativas al cumplimiento de penas en nuestra Ciudad.

En el devenir histórico, en el año 1906 se produjo la extinción del Presidio, que era ya una institución anacrónica, y se constituyó un Establecimiento Penitenciario, en el desartillado Fuerte de Victoria Grande, con arreglo a las nuevas tendencias penales y penitenciarias. En las normas dictadas para la extinción del Presidio y para regular el régimen de semilibertad que se concedió a algunos presidiarios (RR.DD. de 22-10-1906 y 25-4-1907, y R.O. de 8-7-1907), y la feliz experiencia que supuso su aplicación en Melilla, está el origen de la institución que hoy conocemos como Libertad Condicional.

Modernamente, ya en la etapa constitucional en que vivimos, se creó en el año 1.993 el actual Centro Penitenciario ubicado en el Monte de María Cristina. Y si Melilla fue la cuna de la Libertad Condicional, también esta Ciudad, desde el año 2001, es pionera en la concesión de una libertad de este tipo con ocasión de la liberación de un preso en la Semana Santa, que constituye un ejemplo paradigmático de colaboración entre la sociedad civil y la Administración Penitenciaria en orden a la reeducación y reinserción social de los penados.

Teniendo en cuenta la ancestral tradición penitenciaria de Melilla, y considerando que ello supone una enorme riqueza cultural de esta Ciudad que debe ser suficientemente valorada, no sólo a nivel interno sino que también debe proyectarse más allá de nuestras fronteras locales, es por lo que propuse a un grupo de personas, con las que mantengo estrecha relación con ocasión de mi profesión, la idea de constituir la “Asociación Melillense de Estudios Penitenciarios” (AMEP).

Esta Asociación está formada por un grupo de profesionales multidisciplinares del ámbito de la Administración Penitenciaria, de la Administración de Justicia, y del Voluntariado social.

Se trata de una Asociación sin ánimo de lucro, constituida al amparo de lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, Reguladora del Derecho de Asociación, que tiene sus puertas abiertas y está dispuesta a colaborar con todas aquellas personas con capacidad de obrar, que tengan interés en el desarrollo de los fines de la Asociación que, conforme al artículo 2º de sus Estatutos, son los siguientes:

– El estudio de las diversas disciplinas que intervienen en la actividad penitenciaria (derecho, criminología, psicología, sociología, medicina, ciencias de la conducta y de la educación, trabajo social, etc. y cualquier otra disciplina relacionada con las anteriores).

– Contribuir al desarrollo y difusión de la ciencia penitenciaria.

– Contribuir, promover y participar en el desarrollo de acciones destinadas a la mejora de la actividad penitenciaria.

– Colaborar con la Administración Penitenciaria y con cualesquiera autoridades, organismos o instituciones que participen de algún modo en la actividad penitenciaria.

-Colaborar, promover, desarrollar y participar en actividades destinadas a la reeducación y reinserción social de los penados.

– Colaborar con las Universidades, Colegios Profesionales, Institutos y Asociaciones afines, en el estudio y desarrollo de las diversas disciplinas que intervienen en la actividad penitenciaria.

– Colaborar con las distintas autoridades de Melilla en la promoción y desarrollo de actividades destinadas al estudio de la ciencia penitenciaria, y a la implantación en esta Ciudad de organismos e instituciones dedicados a dicho estudio.